Círculo y su teatro emocionado

Hacia una poética de la emoción

Creemos que con el teatro no tenemos que buscar transformar el mundo sino transformarnos a nosotros mismos. Necesitamos emocionarnos para trabajar y con ello emocionar al espectador. Buscamos textos que muevan algo aquí dentro, que remuevan, que escuezan.
Nuestra vida de hombres civilizados está enferma y nuestro arte también, sólo podemos devolverle la salud removiendo los cimientos, devolverle su humanidad y desde el círculo, el elemento crucial de la vida, pretendemos expresar esos pensamientos que han sido aniquilados por la prisa, por el oscurantismo, por el silencio.

El teatro es humanización, juego, experiencias, compartir, progresión, trasgresión, encuentro, asamblea, vida…

El Círculo según la mitología proviene del sol y es el elemento crucial para la existencia de la vida en la tierra. Un Círculo se cierra en sí mismo y por ello representa la unidad, lo absoluto y la perfección. La redondez es la forma que contiene a las demás formas.

Tal vez en eso se encierran los intereses de Círculo Teatro; buscar lo absoluto, la perfección, la magia de la unidad. Círculo no es sólo un teatro en busca de valores plásticos, ni de reivindicación social o política, sino un teatro de actores deseosos de encontrar una renovación total en ellos, en su modo de abordar los textos y en el método escénico.

En uno de nuestros proyectos, “El teatro emocionado”, pretendemos acercarnos a la palabra como vía ineludible de comunicación, devolverle su valor. En nuestro teatro emocionado nos emociona la lectura de grandes obras de nuestro tiempo. Grandes personajes con dramas que desean ser desvelados. Investigamos distintas formas teatrales, utilizando el texto como principal vía de comunicación con el espectador. Nos preocupan los temas sociales, humanos y universales. Abordamos la cercanía de un teatro íntimo en distintos espacios como salones de casa, cuevas, criptas, antiguas bodegas, hasta no atrevemos con las ruidosas salas convencionales.
Pensamos que cada espectador necesita su propia idea del espacio, aunque el motor inicial fue el círculo, la cercanía. Un público instalado alrededor constituye una realidad auténtica y viva, opuesta a la pasividad de las butacas. Pero creemos que con nuestro teatro emocionado podemos reducir esa pasividad de un teatro oficial y embarcarnos en un auténtico desafío.

El teatro nos ha enseñando a andar derechos y a expresar. La idea de un teatro que se realice como obra de arte en sí misma nos conmueve.
No tememos ser tachados de subalternos de la literatura, de segundones, porque esa unión, la del dramaturgo y el actor, es necesaria. No por eso se pierde el sentido de la libertad creadora y la fuerza de sus particularidades formas de expresión y de acción.

Hacemos esto porque es lo que queremos hacer sin más pretensiones que la de ponernos retos a nosotros mismos. Sólo gracias a una fe ilimitada y el apoyo incesante de nuestra voluntad podemos seguir ilusionados.

La voluntad creadora es el principal motor de Círculo Teatro.

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